Andrés Mauricio Ponce
San Rafael. Mendoza.
ARGENTINA
Naufragio
Soy como el mar cuando atormentado
Rompe su pecho entre las rocas,
Y el viento enfadado lo acaricia,
Y el cielo acongojado lo apacigua.
Camino por el sendero,
Sin ver el final,
Sin saber a donde.
Sin saber si habrá oscuridad.
Vuelo por cielos bajos,
Sin saber que tormentas vendrán,
Sin pensar si el cielo morirá.
No tengo un principio,
No tengo un final,
Tengo una ruta, y una ventana para mirar.
Cierro los ojos en la oscuridad,
Sin dejar de mirar la claridad,
Sin saber que claridad me oscurecerá.
Duermo en camas abandonadas,
Sin saber quienes dormirán,
Sin pensar con quienes iré a despertar.
No tengo un problema,
Tengo dos,
No tengo molestias, tengo la enfermedad.
No tengo ganas de perseguir,
Tengo ansias de seguir.
Soy como el viento cuando enfadado
Da vueltas sobre los campos arrasando,
Soy como el cielo
Cuando atormentado llora devastando.
Soy como un ángel
Sin dejar de estar aquí,
Sin alas caído y sin fe, en dispersión.
Camino por el final,
Sin conocer el sendero,
Sin saber si voy a llegar.
Vuelo por el cielo atormentado,
Sin saber que color vendrá,
Sin pensar si el cielo me acabará,
O si la tormenta primero lo hará.
Soy como el mar cuando atormentado
Rompe su pecho entre las rocas,
Y el viento enfadado lo acaricia,
Y el cielo acongojado lo apacigua.
En la espera
Bajo la lluvia dormías,
Serena, sin precipitar por nada,
Aún divagabas en el olvido de jardines violáceos,
De viejos hábitos otoñales,
Ecos de primitivas zambas triviales.
Eres la luz que propaga el sol,
La tierra que fecunda el hombre,
Eres el agua que recorre los mares
Y las horas mansas de la tregua.
Estoy cubierto de escarcha fría,
Y cortante ruana,
Estoy en la espera de las horas blancas,
Y en su escapada.
Estoy en la espera de verte llegar,
Fecundada y pariendo frutos negros,
Estas congelando tu sangre inmaculada,
Estas cansada y des afiebrada.
Estarás pronto en ansias de emprender,
Tragar dulce el agua
Que la lluvia trajo hasta ti, por ti.
Y los frutos sed entados de ambición,
En codicia de solventar la desazón.
Bella estirpe embadurnada de calor,
Eres lo perfecto anhelado por el hombre,
Sangre roja como el fuego,
Lenta luz perfecta de todo entonces.
Eres la luz que propaga el sol,
La tierra que fecunda el hombre,
Eres el agua que recorre los mares
Y las horas mansas de la tregua.
Tranquila,
Bajo la lluvia dormías,
Sin precipitar por nada.
Perdura la vida
Perdura la vida,
Cuando el aura moja las lágrimas del atardecer,
Y la mágica noche es proverbio viejo.
Perdura la vida y la ve eterna,
Perdura la vida y la ve pétrea,
Y el requiebro no madruga al final,
No queda más que aceptar y comprender,
Que la vidorria es un dibujo mal formado,
Que ordenamos a través de los años
En hilos de oro y plata,
Y al término impensable reconozco;
Habitamos mal hechos cada uno
En parte de este remanso inmortal.
Perdura la vida,
Que acompaña las luces a las tres de la mañana,
Perdura y quebranta,
Protege la lluvia al desparramar su cuerpo en dispersión,
Perdura la vida que descansa junto a las sombras de la noche
Cuando el aura moja las lágrimas del atardecer,
Y la mágica noche es proverbio al amanecer.
La vida es un manto viejo lleno de nosotros,
Dispuestos a despintar,
La vida es el lienzo de prueba con dolor,
… y a modo de conquista algunos se van,
… y a modo de derrame algunos quedarán.
Perdura la vida
Y no queda más que madurar,
La vida es un remanso en medio de una tempestad,
Es tiempo para pensar que lugar habitar,
Es la elección que debe quedar atrás,
Cuando el aura moja las lágrimas del atardecer,
Y la mágica noche es proverbio al amanecer.