Nace una nueva esperanza, sábado por la noche creo en un sueño
para poder compartir, esa magia que explora al corazón,
envuelve al alma con amor, a la mente la deja sin razón,
parezco esbelto en un caparazón,
de hierro cual caballero medieval que marcha a la batalla por su ideal,
sin importar quien sea su rival.
Desesperado por una ilusión, yo te busco y no te encuentro hoy,
yo te busco y no te encuentro amor.
Pasando el tiempo con amigos estoy, bebiendo tragos de la soledad.
Las cenizas caen del cigarro... marcan las horas que yo sigo esperando,
esperando ese amor aquí, esperando.
El cenicero está lleno y la copa vacía,
de natural franqueza que a estas horas tropiece el dolor de cabeza.
Se siente a la gente, rápidamente dejar el bar, donde solo yo he de
quedar,
y una semana más que se va hacia el almanaque del olvido,
del corazón herido,
el vino del estío,
pero no me he rendido pues sigo buscando una mujer por donde ando,
perpetrando algún silbido voy caminando,
un poco torcido por los pasillos de mi destino.
La música cae igual que el sol, anunciando la madrugada,
iluminando mi cara, de por más rasgada, declarando que hoy me iré
a casa llorando,
y así gota a gota echar
la intoxicación que de mi boca han llegado hasta mis botas.
Desesperado por una ilusión,
yo te busco y no te encuentro hoy,
yo te busco y no te encuentro amor.
Busco un amor que me quiera abrazar,
busco un amor que me quiera besar,
busco un amor que me quiera... amar.
Heroína de los pibes sin debut.
Las veces que he vengado en la pared nuestro pasado,
mis nudillos fueron cómplices de los besos que has regalado,
esos besos que hacen sopapa de mi vida,
sacan lo mejor que llevo dentro, los sentimientos,
esos ojos que encandilan los oscuros días de mi vida,
esas manos que masajean mi corazón contracturado,
esas piernas que solo hacen del amor un comino de ida en mi vida,
esos dientes que blanquean mi alma ardiente,
ese pelo que adorna mi amor desnudo que no siento a menudo,
esos dedos que palparían mis deseos,
esa nariz que olía el aroma que expedía mi pasión,
esos brazos que de cariño formaban en mi lazos,
esos pómulos que sólo se enrojecían de vergüenza,
no de venganza,
esa apariencia que tropezaba con mi presencia,
esa que atrás dejabas cuando te sentías destrozada,
pero hoy es todo distinto, confundo mi sangre con vino tinto.
Tu lengua es más larga que los créditos de una película,
tu entre pierna tan ancha cual cancha de fútbol,
por las noches viajas a los desiertos de tus sentimientos para aspirar medanos
de cocaína donde tu te crees la heroína de los pibes sin debut.
Cubriendo tu cuerpo con sabanas de arena sufre de escoliosis tu destino por
sobredosis.
Tus labios besan cada boca que asoma,
dando besos de judas,
para tenerte conmigo debo bajarme la bermuda,
empeñar mi billetera dejándola desnuda como tu piel llena de
dudas,
te resto de mi, te divido por cada hombre que se te ha atrevido y me dejas
más desahuciado y dolido que juguete de niño que ha crecido.
No se ha descubierto un antídoto
para quitar el veneno que ha abierto un agujero negro en el alma,
limpiar las nubes del alba al marcharte de mi cama,
por mis venas corren ríos de magma,
desembocantes en el centro de mi corazón,
ardiendo y consumiendo lo que me dejan tus besos de traición,
te marchas con mi perdón,
en la suela de tus tacos… mi corazón.
El Centinela.
Hay veces en que pienso y trato de estudiar mis reacciones frente a las personas
con las que tengo cualquier tipo de comunicaciones.
Hay un lado oscuro en mi pecho, dos personas totalmente diferentes en un mismo
cuerpo, una misma razón pero dos de corazón.
Una intenta salir a luchar por un sueño platónico o afectivo
que tenga mas de mil motivos para sanar el corazón dolido.
Busca un amor sincero, no provocar en los ojos tanto míos como ajenos
tormentos y negros agujeros,
busca una mujer a quien conocer, a quien si de amar se trata no temer;
otra parte de mi vida desganada niega sensibilidad, piedad, cariño
y sentimientos, un represor de futuros sufrimientos.
Beneficios si los hay al represor, al centinela, al cuidador
protegiéndome no concibe latir, no permite extrañar, no da lugar
a llorar, no me permite confiar, no autoriza compartir, no deja sufrir.
Que perfecta vida sin escarmientos, sin llantos ni lamentos, sin soledades
y melancolías, sin nostalgias escondidas, sin remordimiento a las salidas,
sin banditas adhesivas al alma en las heridas.
A lo dicho también hay que arrepentir, la palabra más importante
de una frase es el “pero” que prosigue lo contrario dicho anteriormente,
el que en cada lugar es fácil de encontrar.
Amar, jugar, alegrar, felicidad, posteridad, compartir, sufrir, dolor, llanto,
tristeza y demás, son lo que le da sentido a la vida,
no hay experiencia que sirva si no hay caída.
¿De qué sirve poder reprimir si a eso se le debe el existir
del amor y todo lo que te haga sentir mejor?.
Son yerros en la vida, me estoy equivocando y ahora mas bien en mi vida ideal,
planto hijos, escribo un árbol y tengo libros.
Pero de algo me tengo que aferrar para pensar que mis sentimientos todavía
están,
¿de que será?
¿de los ríos de alcohol?
¿del sabor de una mujer?
¿de los llantos de alquitrán?
¿de las familias del clonazepam?
no moriré en el intento, por el momento llega otro fin de semana,
saco el teléfono para tener una dama en mi cama.