Iris Alejandra Giménez
Río Negro
ARGENTINA

 

I
La casa que me habita
Yo soy ese fantasma


En forma de lluvia
andan mis pasos por esta casa
vuelta a construir
tantas veces
en los ojos

Me levanto por la noche
al amparo del insomnio
refiriéndome a mí
como quien espera encontrarse en una brújula.


II


Nunca esperé
que de las estrellas
de la noche surgieran
palabras para mi poesía,
ni sentí que la luna observaba
piadosa o implacable
mi soledad.
Acaso la noche no sea
el mejor de los refugios, pero
es inevitable:
/
una vez
retuve esa imagen
furtiva
de llama encendida
en la retina de los ojos

y fue suficiente para mí.

III

Aún no estoy preparada para buscar moraleja
El viento sopla fuerte
y no permite a las metáforas convertirse en algo para decir


Los días domingos son los preferidos del viento
Los días melancólicos son los preferidos del viento
Los días vulnerables son los preferidos del viento
Los días soñadores son los preferidos del viento
Los días sin esquinas son los preferidos del viento
Los días distraídos son los preferidos del viento
Los días frente al mar son los preferidos del viento
Los días sueltos son los preferidos del viento
Los días desamarrados son los preferidos del viento
Los días despejados son los preferidos del viento
Los días celestes son los preferidos del viento
Los días abiertos son los preferidos del viento
Los días incesantes son los preferidos del viento
Los días con árboles son los preferidos del viento
Los días consonantes son los preferidos del viento
Los días con caras son los preferidos del viento
Los días tangibles son los preferidos del viento
Los días probables son los preferidos del viento
Los días desordenados son los preferidos del viento
Los días irritables son los preferidos del viento
Los días despojados son los preferidos del viento
Un día cualquiera es el preferido del viento
Los días miserables son los preferidos del viento
Los días resignados son los preferidos del viento
Los días interminables son los preferidos del viento
Los días interminables son los preferidos
Los interminables