Ecuánime Realidad
Cuando la temática se proyecta hacia un punto de congruencia múltiple, la ambigüedad ensombrece al pensamiento y se despierta el temor.
La perspectiva decisional es válida siempre que la optatividad navegue solamente entre dos extremos, o bien que su alternancia fluctúe también dentro de esas mismas dos opciones.
La superación de la dualidad extrema alternativa -así sume la unidad a su probabilidad-, hace múltiple el panorama visual, alcanzando la antedicha temática a la categoría de virtual para su concreción elaborativa.
Esta multifacética virtualidad –ya que la alternativa supera a la dualidad-, no permite asignar pronósticos que cohesionen a ninguna perspectiva viable, dejando ingresar a la incertidumbre dentro del marco del sentido común... generando a la inestable posibilidad.
La posibilidad integra en su semántica al vacío de la secuencia, llenando de nada el recipiente de la certidumbre, puesto que no permite prever. Como primera consecuencia ante lo imprevisible se presenta la desprotección, cuya inseparable asociación implica la presencia ante el hecho, así como la ausencia de armamento preventivo, e... impotencia!
En el cuándo, a éste vacío se le otorga la misma fuerza insuperable que al ente que la manifestó, ostentando valorativamente la categorización de única tensión en juego. Este acto inherente a lo etéreo, delata en la brevedad temporal al incipiente temor que, a partir de allí, devora lentamente a la seguridad... hasta desmadejar su integridad!
Lo inmediatamente secuencial a éste derrame, es la desarticulación de la lógica del comportamiento habitual dentro del esquema cartesiano de la materia presencial.
Esta anteposición enfrentada a la congruencia múltiple, requiere del individuo la capacidad de clarificación para combatir a la realidad obsecuente hasta lograr la victoria del entendimiento sobre ella, obligando la circunstancia a declarar una tregua -atemporal... si es necesaria!-, para rearmar un nuevo análisis consecutivo, que parcialice a la temática bifurcando su vialidad en caminos llanos de sólo dos extremos.
Esta nueva secuencia –adyacente y secundaria-, tiene la capacidad intrínseca de presentar el faltante en la información mínima, necesaria para combatir con ecuanimidad, hasta alcanzar a la resolución de la temática, requiriendo en consecuencia, desplazar los limites circundantes iniciales hacia otros desconocidos, retornando a la ignorancia primigenia con que se descubrió –o... se presentó- a la problemática tratada.
Este proceso autogenerante de novedosas temáticas -insospechadas desde un inicio!-, diseña una cadena de longitud ignorada, que direcciona la percepción original hacia otras latitudes de la imaginación... confundiendo su devenir!
Esta interpretación de la realidad temática que se ramifica para sostener su exigencia de presencia, acumula en su trascender a un tumulto de hilaciones lógicas que deben sostenerse paralelas para solventar su visualización, ya que un mínimo giro de su eje lógico, arrastra al intercambio de valoraciones de una secuencia dentro de otra, introduciendo factores no correspondientes que desacomodan la geografía que se perfilo en un inicio. Al percatarse el individuo de lo maculado de su espectro, le acucia la urgencia del pensamiento cartesiano a desplazarse fuera del oscuro barro en que se sumergió, presentándose la ansiedad como una irritante solución química que castiga al epitelio cerebral.
Esta ansiedad no es mas que la disociación entre la respuesta y el ahora, resultando un sinónimo de tiempo aplicado dentro de los deseos emocionales.
Sólo tomando conciencia de la necesidad del transcurrir, para que la decantación imaginativa cobre cuerpo y forma, se logra dominar esta ansiedad corrosiva, ya que en cuanto se le permita desarrollarse en su volúmen, invade zonas inesperadas que no sostienen paliativo alguno, ya que se refugian en lo recóndito de las sensibilidades perceptivas de los sentidos comunicativos con el mundo de la materia, confundiendo el devenir de la realidad con el impulso insatisfecho.
El punto álgido de ésta fuerza invasora, es cuando se satisface completamente el motivo de la ansiedad, sin cancelar la sensación que lo acuciaba, sólo el asombro invade al ánimo que continua su trajinar... tan vacío como al inicio de ésta inocuidad.
La ansiedad no es un referente de algo con valor trascendente. Su existencia pone en exposición un deambular vivencial pasional; es la facilidad permisible que admite dentro del tiempo de vida al dominio de la sensación por encima del cuestionamiento elemental.Bajo una postura revisionista y ecuánime del origen de la temática, alcanzando este límite luego de la destrucción de la optatividad de dos extremos en primera instancia, se autodemuestra, por el propio derecho de existencia de un reciclaje informativo-, que el dilema inicial no se encontraba definido o, en su defecto, es irresoluto si se combatiese su informe presentación.
Esto último se hace evidente con la simple hipótesis de que no se presenta en su análisis regresivo... ni siquiera en el mismo inicio!En el primer caso, la indefinición es simplemente la falta de conjugación en la información completa.
Esta negatividad receptiva no estableció limites claramente demarcados, o dejó una lateral sin cerrar, cohibiendo el encuadramiento necesario para circunscribir la temática dentro del arquetipo con que se entrena el individuo en esta época cartesiana.
La otra alternativa que efectiviza a la indefinición, es que el tema sólo fue atendido parcialmente, sin miramientos prospectivos, rozando la superficialidad sin aplicar solvencia analítica. Las motivaciones de esta postura presentacional, es la visión inocua ante los primeros síntomas en el alba de la temática, ya sea por impulsos emocionales banales o... por el ejercicio vanidoso de la ceguera voluntaria.
Una respuesta generada sobre este parcializado basamento, solo conlleva a la generación del conflicto, puesto que al sumergirse en las profundidades técnicas de una hipotética solución, que sólo se sustenta en las bases virtuales de una edificación imaginativa, sus detalles proyectivos crecen ilimitadamente con el simple avance del razonamiento... direccionándose irremediablemente hacia el insondable abismo de la pasión!
Esta calidad de fundamento, con un principio de apariencia sólida –y... hormigonada!-, es envuelto dentro de una madeja de ideas razonables por el simple recorrido que describe dentro del mundo de las elaboraciones progresivas, hasta conformarse en un núcleo, que torna invisible a la perspectiva inicial envolviéndola, no percibiéndose su presencia con la misma corporeidad con que anteriormente, en su tridimensionalidad primordial, se presentaba.
La particularidad esencial de este núcleo es que no se sobredimensiona gravitacionalmente. Conserva sus propiedades intrínsecas siempre constantes, tanto en su etérea geometría como en su centrípeta influencia. Su ocultamiento es obsecuente, ya que no goza de la capacidad propia de definir su rostro, sino que sus facciones se producen en el transcurso de la desorientación de la razón esquemática.
Si bien la composición de este núcleo esta circunscripta dentro de su materia generacional, no resulta así con su Lugar de protección existencial.
El lugar de residencia –temporal o... permanente!- de gravitación inmóvil, se ubica en el orígen cartesiano tridimensional dentro del universo de la memoria. En ése recóndito lugar posiciona su ancla, en la misma dimensión del espacio y del tiempo en que se produjo su gestación, no permitiéndole a ningún ente -ya sea etéreo o... material- variar las coordenadas de sus condiciones natales.
Dada la particularidad acumulativa de la estructura memoria, estando inmerso en el transcurrir del tiempo existencial involuntariamente, intentar redescubrir las coordenadas del núcleo oteando retrospectivamente dentro de la historia individual, se torna en otra temática de categorización arqueológica.
Este último estudio comprende una mayor densidad de la información requerida, cuya imperancia sobrepasa al valor del núcleo resguardado, ya que las vivencias acumuladas en su derredor interfieren en la cartografía de la lógica cartesiana, consumiendo el itinerario enormes costos de movilización dentro de la conciencia, así como desmesurados esfuerzos gratuitos de voluntad en sortear relámpagos de imágenes ingratas o... no deseables!
Constituye un paradigma de progreso la capitalización de la habilidad experiencial.
Evolucionar intrínsecamente implica resolver expeditivamente cualquier temática circunstancial que se detiene ante la vivencia en el ahora.
Embanderar esta hipótesis es un deber de la conciencia, ya que inmacula al no invitado imprevisible anulándolo dentro de su estado embrionario, suspendiendo su gesta con la fresca acción de la voluntad aún no violentada, deteniendo de esta forma la apertura efectiva de su asentamiento en la madeja posicional dentro de la memoria con el objetivo superior de evitar el anclaje, garantizando de esta manera la posible infiltración de conflictos futuros.
Esta morfología metodológica, si bien evita la nucleación de las nuevas experiencias irresolutas, también debilita el conjunto de la intrincada madeja que resguarda núcleos ya existentes, otorgando un aire refrescante dentro de la compaginación general que libera de presión a la generalidad de la historia individual, desde el cuando no se conocían los valores de los tiempos y de su expeditividad, debilitando la protección de determinados pasados insuperados, haciendo destellar cierta luz dentro de las cerradas redes de conflictos ocultos que gravitan en las determinaciones actuales sin saber los porqué, permitiendo retomar la existencia reiniciándola satisfactoriamente en cada instante temporal... asiendo con la voluntad al propio ser en su plenitud!En el segundo caso planteado anteriormente, al ser informe la presentación facial de la temática, denota que el pensamiento resolutivo esta fuertemente armado ante una consecuencia de una acto primigenio, dispuesto a presentar una batalla ante un enemigo secundario, ya que su postura es mercenaria e inbanderada; sólo se combate contra un frente que desgasta esfuerzos en banalidades, que solo escuda... que no define!
Esta faceta del origen causal, no argumenta más valor que su postura, ya que su resolución es efímera e inconsistente, resultando en la generalidad, que cada determinación adoptada genera a su vez otra cadena de consecuencias –cuyo dimensionamiento no fue estimado dentro del programa estratégico-, que requiere inversiones en mayores esfuerzos depositarios con intereses negativos, envolviendo al individuo en una nube explosiva y gratuita de belicosidad incongruente –cuya reacción provoca un conjunto de gérmenes invisibles al ánimo-, que sólo sumerge... imposibilitando posibles visualizaciones de interrupción en el tiempo inmediato!
Esta falencia en la debida concentración de los esfuerzos, difunde su proyección tanto dentro del sentir como sobre la emoción, nublando también la capacidad de asombro, por ende... también la receptividad informática!
Este desgaste sistemático y gradual de la lógica aplicada a la temática tratada, continua su proceso hasta agotar la productividad en la búsqueda de soluciones pragmáticas, para ingresar por los ruinosos portones del abandono, donde se arroja por la deriva la potencia de la voluntad, para que el ruinoso ancla de la angustia se atasque dentro de los fangos submarinos, anulando la existencialidad para inmutarla en un pasivo transitar... sin avanzar!
En el cuándo se percibe la inmortalidad en la continuidad incrementativa de la temática secuencial, se detecta la sintomatología de los albores del síndrome de la informidad, debiendo reaccionar intemporalmente, para asociar a su detenimiento una revisión que conduzca al reordenamiento del pensamiento, enarbolando la premisa de lograr cierta seguridad basal en una presentable visión clara... sin ambigüedades!
Axiomáticamente no existen distorsiones de ninguna frecuencia cuando la visualización de la realidad es panorámica. No hay interferencias hertzianas ni magnéticas, las tonalidades de la carismática confusión se desvanecen cuando la distancia vertical asume su rol, ya que al alejar las emociones sentimentales involucradas en el proceso, se despeja el cenit del pensamiento pragmático minimizando los temores... así como anulando los miedos!
Pero, las divergencias que desdoblan la realidad conjugada, sólo se generan al adentrarse en la alternatividad, puesto que allí se hace poco posible asir la totalidad argumentativa dentro de la lógica esquemática, produciéndose de manera consecuente la superposición de conjuntos que generan vacíos no receptores, solo burbujas que bloquean el camino sin m+as ostentación que su inútil ignorancia existencial... siendo ésta la clara asignación de la errática navegación dentro de la ruta seleccionada!
Nuevamente... la habilidad prospectiva es la que permite perpendicularizar la orientación hasta definir el inicio –o núcleo- de la circunstancia, que en concordancia con su renovada motivación secuencial percibida, determina con su ineludible categorización, la certeza de que el camino asumido es el correcto.Cabe destacar que toda visión de la veracidad es multifacética.
Su presentación muta facetas, pero... su esencia es única e indivisible!
Se denomina faceta a cada una de las desordenas influencias que genera su trascendental presencia en las distintas direcciones angulares dentro de las cuatro dimensiones que gobiernan el universo (espacio y tiempo).
Estos rayos de influencia no están precisamente acordes entre sí –siendo esto mismo las pautas diferenciales-, resultando sus respuestas espejadas en las distintas personalidades receptivas de las potencias voltaicas en el momento del impacto, movilizando cada uno de estos conjuntos personalidades el entorno de su convivencia, continuando de esta manera una cadena infinita de acontecimientos secuenciales, que paradójicamente fueron generados por unas pocas veracidades entabladas en la escena de la vida latente.
La complejidad secreta del pensamiento sólo detecta una o dos de estas facetas por cada veracidad, siempre acordes a la formación previa al erupcionante momento, considerando la ponderación del grado de apertura de las válvulas de paso digitadas por el estado circunstancial del ánimo receptivo.
El control simultaneo de dos facetados detectados, es una quimera de la vanidad!
Para enfrentar una posibilidad de solución simultanea, se debe atribuir la propiedad del absolutismo a cualquier definición brotada de la lógica individual, con el fin de desgravitar lo antes posible el peso de la simultaneidad, asegurando de ésta manera el acceso a los portones dorados del virtualismo electronizado de esta contemporaneidad... que irriga a la conducta humana con su recóndito desconocido objetivo!
Si el camino de ejecución de la decisión adoptada sólo incumbe al estrato personal, dejando claro que sus consecuencias son absorbidas en el epitelio del propio espíritu, sólo basta con ésta postura genética para autoresponsabilizarse en lo que respecta al libre albedrío aplicado en la elección asumida.
Si lo buscado es ingresar dentro de la madeja social para influenciar en los demás individuos –ya sea por razones de dirigencia, o simplemente por motivaciones anarquistas dentro del núcleo donde se sellan improntas vanidosas de la unipotencialidad-, es necesario esgrimir la particularidad de haber adquirido cierta ecuanimidad adulta y experimentada, para sostener la habilidad contextual de no prejuzgar con la agudeza personal las decisiones de otras voluntades circundantes, ya que cada diseño óptico difiere enormemente en la recepción facética de la realidad.
Las motivaciones de las decisiones asumidas quizás sean numerables, pero la proporción de cada elemento químico aplicado en el producto pensamiento cartesiano, es privativa; su insondabilidad cohibe todo intento de investigación para lograr su esquematizada tabulación, resultando esta particularidad... la principal diferencia entre un individuo y otro!