Daniel Corengia
Buenos Aires
ARGENTINA

 

Que alguien se entere


Quizás es medio difícil contar lo que sucedió por aquellos días raros de cosas raras y sombras desconocidas raras.
Había dejado todo y todo estaba como estaba. La guitarra eléctrica en la bolsa de plástico embalada en el puerto de España. Otra vez aquí ya se olía a mugre y a un tinte de nostalgia, mezcla de confusión de olores. Mi vieja me esperaba. Ya estafado por el tachero llegaba con mis cosas. Sesenta. Le cambió las consonantes. Sesenta no me dijiste, no setenta. Cuatro de la mañana. San Sebastián .. Bilbao...Madrid...Madrid…Bs. as.


Me dejaba llevar por los ojos, mientras mi cabeza intentaba asimilar y ser una misma cosa. Son doscientos cincuenta euros. Las monedas de 2 de 1 los céntimos. Son eso, doscientos cincuenta. Las pegaba con cinta. No tenía cansancio, no tenía. Son doscientos cincuenta euros, bebía mate. Y bueno, me dejo caer, estoy de vuelta.


Luego me quede dormido en un colchón distinto de una habitación distinta.


Ya en mi departamento recordé la vereda del año anterior, lo que todo el mundo había salido a festejar a la calle. La calle con los autos nevados de gente encopada. Llegaba en copitos, se hacia agua en segundos. Agua hielo le decían. No llegaba a formarse verdaderos copos, pero los árboles estaban encopados. Las calles y la vista de las gentes. Los ojos de los niños paseábanse de lado a lado, absortos, admirados... pensantes.... Motivos para festejar no sobraban por aquellos tiempos. Deje mis playas y tangos por España, ahora pensándolos acá entre mates y con la guitarra descansada con olor a madera y en cada vibre una nota y en cada nota ese olor a madera perfumada ya por otros aires de aquel rinconcito de Bs. as. Aquel cuartucho blanco aventanado de palomos en celos. Me dejaba llevar por la música y la música por mi parecía llevarse como la natura de las cosas. Así salían las melodías que luego se transformarían en temas. En cada momento otra inspiración que luego desbordaba en algo divino como el cantar de las aves murmurantes tras los cristales sucios con olor a tierra.


Me separaban del mundo.


Iba y volvía de la casa de mis viejos lleno de bolsitas con comida. Como la hoja en el viento, como quién tiene algo pesado que solo algo lo mueve.


Las ventanas sucias, las palomas, la cortina empapada de silencios de tierras rozando el piso blanco de sillas de plástico. Mesa redonda de jardín blanca. El perfume de galletitas. Gemidos y golpes de techos de pelotitas Tic tic tic. Volvía del otro lado al mundo de gauchos y mates a caballo de obeliscos y bondis. Tomé la guitarra con mis dedos besándola. Tic tic tic otra vez el techo blando con vecinos raros en la casa con paredes en copos.


Encopada vida. Vida encopada con cristales sucios y palomas que se ensucian en el vuelo. A veces me quedaba ahí quietecito con mi compañero al lado en mi mano abajo sobre el piso descansando. Blanco de tierra. A veces lavado, a veces… blanco crujiente blanco con mi mente de recuerdos turbios con la mirada en el más allá, acá, sentado con mi mate que se lava que se va que se deja chupar su madera vieja. Las notas pegadas en los techos de las ventanas de los zócalos, de la almohada sucia que se pega mi cabeza sucia a veces lavada como mi mate como mi piso como aquella tarde en copos que baño Bs. as como nunca. Encopada tic tic tic. Pegote de golpes de alaridos murmullos de golpes de cuerdas que suenan.


Las tipas alzándose al cielo con sus brazos. Ya llego son las tipas en hilera, acá doblan los plátanos. Tenía que ver el gomero ese que rompe el sol que da sombra sus hojones troncos. El sauce llorón de casa, allá en la esquina en penitencia llorando tocándome la cara sus hojas lágrimas. Los ficus se están poniendo grandes y lindos. Los alquidanbares con sus hojas moradas de frió gomosos. Goma de chicle, dulce pegatina. El otro día había encontrado al árbol del cielo en aquella esquina de rentas de películas con chicos buscando en los containers pedazos de cintas viejas tiradas arrojadas a la nada.

Tipas y alquidámbares, plátanos y gomeros en veredas rotas. Lustrando el tronco el tipo de enfrente. Todo fue así, tan de pronto, pasó lo que tenía que pasar, me tuvieron que meter ahí, llenarme de pastillas la panza, emborracharme desconsoladamente con mi el Adolfito , el Poeta , ese que esta así, en la habitación tirado, preocupado por el faso y por la panza que le sobra la remera. Todos con ese olor a viejo, a reciclado, a estar anclado al otro lado, como personajes ocultos, más allá de todos, con los matecitos por las tarde, con la enfermera que nos deja, que nos prende las hornallas, que nos muestra la hora, que nos llama para llenarnos las bocas, buzones de dientes amarillos, nadie entiende nada, ni los dientes ni los cigarrillo que fumamos. Agarramos los puchos mal apagados de las visitas, nos regocijamos de un Malboro de un Camel, de una porquería de cáncer, estamos locos, sabido. Nos movemos de un lado a otro, Adolfito me sigue yo a el y hablamos, nos contamos cosas. Su hermana no viene a verlo me dice y me caigo en el que sé yo. No Adolfito, quizás cambie, vaya uno a saber, es así, sabelo, a los locos no nos quiere nadie. A veces vienen a traernos caramelos, los tiran en las camas con números, nos llaman por números, como en los campo de concentración, es lo mismo, lo quieren cerrar, están preocupados por quedarse sin laburo, no porque matan gente. Porque ahí te matan, te llenan de pastillas, te dan demás, salís tonto si no estabas, te matan Adolfito. El Poeta también lo sabe, Foucault también, que terminó encerrado por pegarle a una chica en su casa. Fue la policía y se agarró a las trompadas con la yuta.


Pobre Foucault, era bueno, vendía perfumes, No, ropa, el otro vendía perfumes, el que se tiraba pedos cuando tomaba gaseosa, no me acuerdo ni como se llama, era el Gordo, ponele el Gordo. Se tiraba pedos, me decían que para que le daba bola si nadie lo quería por desagradable, asqueroso. Pero hermano!, estamos todos igual acá, a mi no me hizo nada, se tomaba como tres litros de gaseosa por día, fumaba también, todos consumíamos tabaco, era por estar así, para pasar el rato, te envicias, es porque no haces nada, encima estas como caído, buscas levantarte. El remedio es peor que la enfermedad dicen, hasta lo locos de ahí lo dicen, los enfermeros lo saben, los psiquiatras también, no se cual es la disposición o cual es la regla, pero todos tienen que estar medicados y medicados medicados. A mí me mataban, no podía dejarlas, eran muchas, otros se las sacaban de la boca, las tiraban por las ventanas, suicidándolas antes que a ellos les pase. Uno se quiso matar, hay de todo ahí adentro, había sellado todas las puertas con cinta, era un pibe, veintitrés años, quizá menos, sabía varios idiomas, ahí no se habla como creen mucho de porque uno se quiso matar o le paso tal cosa, se trata de olvidar, es que se está tan mal con las pastillas y el estar encerrado te mata también. Sos un número que no sabes cuando salís, a la espera de que te habrán la puerta. Nunca pensé estar en la cárcel, nunca imaginé pasar por un campo de concentración en esta querida Bs As. Ahora, tengo miedo de salir a la calle, por cualquier pavada te llevan preso y te meten en el manicomio. Otro le pego a un pibe, le partió la mandíbula en cuatro partes, me dijo, lo metieron ahí, le daban solo una pastilla al menos, a mi como diez, a el le daban porque le tenían que dar, la disposición, la regla, no sé como es, pero es así, a veces te dan como diciendo si querés escupila, a mi me la daban pisada en una cucharita porque no quería que me inyecten cuando ingrese esos días terribles, ahí fue un infierno, el campo de concentración fue ahí mas que nada. Me llevo la policía de casa, me entregaron a mansalva, ahí estaba yo en la cama con dolores por todas partes, el policía sentado en mi casa, de mis viejos, pleno verano, después de navidad, de leer Perder, el libro premiado por clarín, parecía morirme, leer ese libro antes de perder, porque eso era perder casi la vida, ahí adentro era eso.


Sabes adonde estás me dijeron, lo miré, en un hospital. En el Borda, me contestó, te vas a quedar un tiempo, para que, me quería morir. Vení que te voy a dar una inyección, no, dejá. Mirá que sino terminas así, ves lo que están allá. Estaban todos atados de pies y manos colgando como el Cristo pero sin clavos, quien te salve de esta Dios mío. Dejame llamar a mi vieja, no te dicen mas nada. Pero va a saber adonde estoy?, no te contestan, te miran con lástima , es que estas loco, ellos no saben , no les importa un carajo, te dejan en un pasillo y vos no sabes a donde ir, te buscas una cama y te tiras, a los minutos entre el stress sufrido y la droga quedas dormido, se caen los parpados , ves a todos ahí sonámbulos caminando de un lado a otro con la mirada en suspenso…en suspenso supensivo en suspenso de muerte, que se yo, al tiempo salí, pensé que no me sacaban mas, tres días fue una eternidad, creo que no me querían sacar de ahí los Hijos de puta!!! Manga de Hijos de Puta!!!

Esos si que son unos Hijos de una gran Puta! Se te cagan de risa en la cara, hasta las psiquiatras se te ríen, que sé yo, están todos locos, se vuelven ahí adentro, no es algo común eso. Dejate de joder!! Si se me caen los calzones al pensarlo, se me pone la piel de gato, después tenes pesadillas como tres meses o más y pensas matarte una vez libre. Sos como un ex combatiente, nadie se salva todos se mueren, nos tendrían que abonar de por vida, pero una suma mas digna, no esa mierda que te dan por dejarte loco, te dan seiscientos pesos por dejarte loco, son unos Hijos de puta, vos sabes en que país vivimos, yo no sabía, sabía que no era todo rosa, pero eso, no tan claro no, así no. Tan concentración no, tan número no, tan enfermo no, tan vacío, son unos Hijos de puta!!!.


Acá me la pasé tirado, cuando regresé acá, hecho un pozo, con las patas pegadas al piso, hecho un puré, con dolores por todos lados. Es peor el remedio que la enfermedad, es así. Dejando la droga de a poco, no porque allá me dijeran, allá te quieren seguir dando de por vida y aumentando en lo posible , son unos Hijos de puta!!, te quieren dar mas, seguís yendo para no dejar tan de golpe, que te hace mierda, vas y volves rápido, te hacen esperar muerto de frío en invierno, se huelo a helado, a muerto, es terrible, te chocas con todos, ves alguno que vuelve a estar internado, vuelve y vuelve. Rodolfo, que otra vez recayó, sale y entra, ahora ya nadie lo salva, tres recaídas seguidas, la última vez que lo vi me asusté, ya estaba mal, pero mal mal, estaba hecho una porquería, se me enroscaban las tripas al verlo, se iba caminado derecho acompañando a los familiares que lo visitaban, tenía la cara mal, se lo veía parado ausente, ahí perdido, sumido en un laberinto sin nombre sin nada , con una mujer perdida, una hija perdida una vida tirada por esas pastillas de mierda, adonde te van a meter si no tenés un mango. Con esas pastillas que tomaba ya esta loco si no estaba, para mi no estaba, ahora si, ya está, pobre tipo!!, es así, ahora ya está, te dicen ahí adentro, ahora ya está Tano te dicen, no está nada, yo me salvo, dejo esto y me salvo, si Dios quiere, no está nada, sos una Hija de Puta!! Que mierda tienen acá con la gente, los matan, uno por uno nos matan, es terrible.

 

Rodolfo, el Poeta, Adolfito, tres grande campañeros de adentro, afuera no los vi mas, es que es así, son amigos de adentro, afuera cambia todo, te queres acomodar, a todos nos pasa, olvidar, dejar el recuerdo a un lado, mitigar las aguas, dejarse caer ponzoñoso. No mas drogas, no más nada. A Adolfito, la última vez que lo vi también parecía raro, tenía un libro en la mano y me miraba. Después al tiempo me contó el Poeta que lo habían trasladado al hospital de noche, tenía unos amigos también ahí de antes porque ya había estado, había estado en todos lados, se quedaba ahí, seguro ahora está todavía, es que es por no tener techo, adonde te vas a ir Adolfito, tu hermana no te quiere, va una vez por año para ver si seguis con vida, si hay que firmar algún parte de defunción, son así las cosas Adolfito, al tiempo ya te olvidan, te dejan ahí sin nombre, indefenso, encadenado, con una jubilación mísera de por vida, fumando, están así, casi sin estar, que sé yo Adolfito, es así, al menos vos podes salir, tirarte por ahí, pero que vas a hacer por la calle, con algún compañero quizás, eso está bueno. Si, quizás no la pases tan mal como antes, antes no podías ni ver la acera, ahora si, me alegro por eso. Lo del poeta si que no se que pasó ni con los otros. Había uno que lo llaman chucky, mirá que son malo, no, son gente buena, el se reía, le causaba gracia, era igual al muñeco maldito, así de bajito y todo, también lo habían atado al pobre, yo digo pobre porque ahí somos todos unos pobres tipos, unos sacos viejos, un olor a mugre que no sabés, lo de mugre es porque te sentís así con esas ropas viejas, esas camas sucias de cucarachas.


Los miércoles creo había convivencia, le decían así, nos juntaban en una aula y charlábamos dos minutos de que nos pasaba con el otro y esas cosas. Como la pasaste te decían, éramos cada vez menos los que íbamos, pero como nos anotaban en una carpeta era mejor ir, mas fácil para salir, sino viste, quizás quedabas pegado, pero en verdad no, había gente que no iba Foucault no iba, nunca lo vi, Adolfito tampoco, nos agarraban en el pasillo. Convivencia!! Gritaba la psicóloga, allá también los primeros días nos gritaban a las duchas, yo me quede en la cama me hice es sota, es que era un desastres ese lugar, te secabas con las colchas tiradas en los pisos, un caos, todos en bolas en los pasillos, uno tenía una bolsita que no se que era, como que la materia fecal le llenaba la bolsita , es un asco lo que te cuento, pero así , uno lo agarró y le dijo, fijate, me parece que te cagaste, a ver, no dice, me pareció. Esos fueron mis primeros días antes de estar con el Poeta, Adolfito, Foucault, Chucki, y tantos otros que no recuerdo, el Gordo. Ahí ya se estaba mejor, tenías toalla, venían a visitarte, no había gente encerrada en habitaciones de dos por dos, podíamos salir al parque como lo llaman ellos. Nos íbamos a la Garita que había en el medio y compramos cigarrillo baratos con las caras de presidentes. Se llamaban héroes las cajitas de los cigarrillos, parecía que ahí también hacían política, cosa de locos si se quiere. Unos cigarrillos que después uno se acostumbra pero son al principio, va no te importa nada, en verdad parecen sabrosos, después te das cuenta cuando salís que son una porquería, que no sé que mierda tienen para tener ese gusto, tan baratos, un peso veinticinco salían creo, acá el mas barato está como tres pesos. Héroes, estaba el Che, Kichner, Meném, que hace el Che con Meném, y con Evo Morales, y con Hugo Chávez, es una cosa de locos, política en todos lados, es todo política mi amiga, acá nos matan, pero siempre algo de política en el medio de un cajón nos rodea, es así, para que te cuento.


Los primeros meses eran terribles después de mi salida, casi cuatro meses estuve, no es moco de pavo como quien diría, creía que me quedaba toda la vida pero en otro lugar ahí donde te atan y te matan mas alevosamente, porque en verdad en ambos lados te matan, pero ahí con mas alevosía, así de una, casi diciéndotelo a la cara, si, te lo dicen de frente march, jodete te dicen. Vos te tenes que quedar ahí sumiso, porque sino estas listo, igual estas listo de todas formas, si no te sacan de ahí y del Borda rápido. Porque esas pastillas te rompen la cabeza y el cuerpo, ahora ya está Tano, lo recuerdo hasta el día de hoy, ahora ya está.

Todo comenzó ahí o acá cuando del campo volví a mi casa vencido, como un trapo viejo, me puse a tocar, a malgastar mi vida, digamos me puse a vivir, a sentir de una puta vez lo que es vivir, va a sentirla siempre, no conozco otra manera que no sea esta, de vivir a mi manera.


Allá en España estaba bien, tranquilo, pero acá fue el asunto, vine a caballo cansado, no se lo dije a Adolfito esto, ni al Poeta , ni a ninguno de ahí, es así.


La comida que te dan es horrible, pero al lado de que te matan pasa a ser un manjar eso. Una comida de ricos


Bocinas sentía en cabeza, me repiqueteaban todo el tiempo sabes Adolfito, y a vos que te pasó?, no puedo es que la calle a mi, vos sabes Tano, me dice, no puedo salir, perdí un par de meses de cobrar mi pensión o esto que te dan, porque me da miedo pegarle a alguien , creo que se me vienen encima, va que sé yo, es raro, por eso no voy a banco, y me dejo estar. Pero dale, anda, yo te acompaño si me dejan, deciles, a ver que te dicen, porque vas a perder esos seiscientos pesos, no vas a tener plata ni para los fasos Adolfito, escuchame, háceme caso, anda, no seas gil!.

En España era distinto, yo salía a tocar por las tardes, me iba a la calle, cerca de una galería o en la zona vieja de San Sebastián, me llevaba la sillita, las partituras, guitarra, el equipo. Cargaba con todo eso, me sentaba ahí cuando caía la tarde, y cuando la gente comenzaba a ir a los bares, salir de su trabajo, descansar, tirarse, y yo ahí, algunos días, tocando tangos, jazz, mas tangos que nada, con el estuche abierto para que me den propina, y me hacia plata, unos quince euros en pocas horas, la pasaba bien. A veces tocaba cerca de la concha, y se respiraba mas ahí, pero se escuchaba menos, la gente no se detiene tanto, es un lugar mas de paso, va no sé, a veces si. Pobre el Poeta!, y el Arquitecto que loco estaba, era bipolar, que se yo, cualquier cosa inventan con tal de medicar a uno, había llegado por sus propios medios, se sentó y dijo, creo que estoy mal, Ud. que dice?. Y si, te dicen ahí, quedate, que vamos a ver como estas. Yo creo que se metió porque no tenía a donde ir en verdad. Prefirió mas las pastillas que quedarse en la calle, andaba mal económicamente. Pobre Arquitecto. Adonde habrá ido a parar. Hacía buenos planos, unas cosas que estaban ahí las había construido el en otras estadías, son estadías, vacaciones de mierda. Estaba harto de las cucarachas, yo también, todos, Adolfito estaba acostumbrado. Era una pavada las cucarachas, la comida siempre la misma, pero bueno, es lo de menos, igual todo era terrible.


Allá en el primer tiempo donde te meten en el treinta como le dicen, comes con la mano, sabes, es terrible, te dan membrillo, y te comes el membrillo con la mano, es un porquería, no sos un ser humano, se te enrosca todo, la vida, ahí no sabes como se llama nadie, ni tu nombre ni nada, te dejas estar, te tiras a la nada, te dejas morir, como me paso a mi.

Habíamos arreglado con mi hermano el tema de las navidades que se nos venían encima, el con ganas de visitar a unos familiares nuestros en otro sitio de España o irse a otro lado solo con mis sobrinos y mi cuñada. Yo me fui a Madrid esos pocos días a buscarme la vida allá , mas bien a reposar, a tocar , conocer , tocar en la gran via , la famosa gran via, eso era.
Me instale en un hotel cerca a dos cuadras de ahí. La que me atendía era tan bonita la española, que bueno, me quería quedar para siempre, parecía ser dulce, y trabajadora. Tenía un acento raro, no sabía de que parte de España era, pero me gustaba, ella y su acento. Por las noches miraba la tele, el hospedaje era como un pequeño laberinto, como mi vida, pareciera mentira como las cosas se chocan, se muestran, se coinciden. Un laberinto hermoso era, y económico, un cuarto de dos por dos, con una ventana grande sino me moría, pero cómodo, una tele al techo. Me tiraba en la cama, mirándola. Había pornografía, pero optaba por ver otra cosa, cansado del día dormía pensando otra vez, que a la mañana me despertaría el tango, la guitarra, la chica de mostrador del hospedaje, el café con tostadas.

 

Yo te dije Adolfito anda a cobrar, y te metes por el parque no sé a hacer que cosas. Hay ramas, hay unas obras de arte con chatarras que quien sabe si no es de locos, el arte es de locos creo Adolfito, no lo ves al Poeta, como está, vos sabes lo que tiene?. Yo ni le pregunto, después me voy a enterar, pero no sé. Y Raúl, nueve intentos de suicidios tuvo, mira vos que mala suerte tuve che, nueve veces se equivoco, es difícil la vida Adolfito, nueve intentos y nada che, acá otra vez, otra vez, y otra vez a salir y a matarse mal.

 

Después me volví a San Sebastian, llegue antes que ellos, limpie lo que había que limpiar, otra vez arriba del monte de colores, se venía la primavera parecía, estaba poniéndose lindo como para tomarse el sol con una botella, estaba poniéndose como debía ponerse. Que vibren las hojas, que canten las aguas del mar, que me sacudan, que me sacudan siempre. Después vino otra vez los días, mi hermano se iba a laburar yo cuidando a los chicos, Paula se iba al trabajo, venia, comía, se acostaba, se ponía en pie, resucitaba, los chicos, el mate, la tarde, mi hermano, la mesa, bebes en el baño, la cena, la oscuridad, el desamor y otra vez los días, los tangos, la música, el canto, mas música, mas canto, y mucha mucha mas música. Nostalgias, caminito, cambalache, adiós muchachos, uno, mi Buenos Aires querido, verano porteño, naranjo en flor, la casita de mis viejos, el día que me quieras, flor de lino etc.


Eran algunos de los que tocaba. Tenía un repertorio como de 40 tangos más o menos y de jazz unos 25 bien sacados como para tocar en público. Así fue todo, después llegue a Bs. As y seguí tocando en el departamento aquel de aquel barrio que me llevo a la locura, ahí componía mucho todo el día, tocaba el teclado también, pero un día quizás que no se cuando ni porque, me tire ahí y me deje llevar demasiado por los días, demasiado demasiado.

El Gordo es terrible te dije, el es así, se tira pedos, es que toma mucha gaseosa, la rosada le dice, dame una rosada le dice al la de la Garita, y le da una, ya sabe, a veces ni le dice porque ya sabe, pero a veces cambia, la rosada le encanta al Gordo. Nos estamos en el banquito, vení, vamos a este banco, vamos al otro, yo fumo, queres un poco me dice, a veces tomo un vasito, son vasitos de esos de plástico, yo fumo, lo escucho, nos escuchamos, charlamos un rato, siempre se acerca alguno, va a veces no, no se acerca nadie y nos dejan hablar tranquilos, si, son respetuosos, es así, son tranquilos, ahí son tranquilos, y, estamos todos mal. Vendía perfumes el Gordo, pero ahora estaba cansado, quería vender otra cosa, se le daba por la falopa también, creo que estaba mas por la falopa y el alcohol que por otra cosa, es una confusión ese lugar, hay borrachos, drogadictos, delincuentes, gentes que se agarraron a piña en la calle, que rompieron mandíbulas, como el caso del militar.


Después me encontré al militar, ya cuando había salido, es que tenes que seguir yendo a buscar las pastillas, de una no podes dejar, te hace mal, terminas ahí otra vez, igual no sabes, una vez que salís y empezás a dejarlas no sabes si terminas ahí de vuelta, es que no sabes, te da vuelta la cabeza y no sabes, la verdad que si, te asustas, porque no sabes si podes tener el control de no volverte loco, estas cagado en las patas, es terrible, es así. Bueno te sigo contando, me lo encontré al militar. Vengo por formalidad me dice, ahí me contó que le había roto la mandíbula a un flaco, es que adentro no hablaba mucho con el, va no hablaba directamente, aparte salió rápido, yo recién me empezaba a levantar de la cama cuando salió, si ni lo vi, lo vi afuera, vengo por formalidad, me decía, todo derecho, sé artes marciales, le partí la mandíbula en cuatro, ahora como esta la causa en la justicia, tengo que venir a hacerme que me medican, después las tiro, ahora salgo y las tiro, no tengo nada, me dice, no tengo nada, le partí la mandíbula, le partí.


Juan Carlos Perrota, te van llamando y entragando pastillas, por lo menos te llaman ahora, antes te dicen el de la cama 14 tomo las pastillas, el de la 26 y así, exterminio puro, cuando se enteren se quedan todos sin laburo, que quilombo ahora, es un desastres, y si, que va a hacer, es algo que me retumba en la cabeza, esa palabra, y si, que vas a hacer o y bueno Tano, ya está ahora, ya está. Que locura!.


Porque te dan pastillas para cualquier cosa o sea que después que Dios te salve, salve María Madre de Dios… es terrible, y bue… ahora ya está Tano.

Como comía huevo duro, me encantaba, en ese tiempo, siempre se me da por algo. En España me tiraba en la playa en San Sebastián. Estaba el festival de cine. Lleno de gentes, otro día toco Ismael Serrano por ahí, en el Kursaal, era todo un gentío de todas partes, franceses… de todos lados, como se morfaba ahí, increíble, lo bien que se comía, hasta de parado era exquisito, carísimo, pero tan rico. Eran gustos que ahora no me puedo dar tan a la tremenda, salís de ahí siendo un pobretón, si antes lo eras salís mas pobretón, por eso te encajan ese subsidio, jubilación , pensión, como quieras llamarla, pensión por discapacidad, después vas mostrando el carnet de discapacitado por todos lados, eso es lo de menos, eso no importa, el tema que por depresión te dejan mal, quizás terminas sacándote uno, y te jodes después, quien te va a dar trabajo, salta enseguida que estas cobrando la pensión esa. Te digo, terrible, no te quiere nadie, si te sacas eso ya está, tenes que laburar en negro bien negro negro, lo mas oscuro posible como tu mundo, así se torna

 

Adolfito, te imaginas al Gordo comiendo de parado en España esos platitos que te dan, vos que decís, Adolf, jeje, si le contamos al Poeta se mata de la risa, vas a ver.

Estaba ahí, en el departamento, apena me movía para comer, iba a la heladera, sacaba algo, una arroz de esos que vienen ya preparados, con un dolor de cuerpo terrible en el lado izquierdo, me hacia el arroz, lo ponía en la heladera y lo comía como un pajarito, con una galletita de agua, cerraba la heladera, ponía música y me tiraba en la cama, y me quedaba así, hasta dormirme, y nuevamente lo mismo. Mi vieja me mandaba mensajes de texto por el celu, lo único que tenía era música, radio, celu, heladera, y una vivienda. Como estás, me decía, bien ma, acá, bien, estoy un poco cansado, pero bien, descansa, ok ma , chau, cuando te venís para casa, un día de esto ma voy para allá, esta bien Tano, venite cuando quieras, en la semana sino, dale, si te sentís mal tomate un taxi, y listo, esta bien ma , ya voy a ir , mañana o pasado, dale, traete la ropa así la lavo, traete todo lo que tengas para lavar, si ma, llevo todo, lo que tengo acá, bueno ma, chau, un día de estos voy, chau, chau Tano, descansa, chau.


Y después iba, me tomaba el taxi en la puerta y me iba directo a la casa de mi vieja, llevaba alguna ropa, me quedaba ahí. Estaban por vender la casa, se mudaban a un departamento. Me recosté sobre una pared en el patio como despidiéndome, también de mi abuela, era ya todo lo que quedaba de ella. La casa, terraza, patio, bueno, me apoye sobre la pared, tan flaco estaba ese día.
Tano, veni, unas hamburguesas, venite, voy, espera, y después de comer me fui, medio mal me vieron creo, va no sé, me fui, me voy ma, me voy, me voy. Mi vieja me miraba y nada, me fui, pensando que el patito feo o era feo o era un milagro, porque uno es algo, y eso quiere decir que es, y no puede ser dos cosas lindo y feo, en fin deja, Mikel Jackson es negro. Y el patito feo era lindo o fue un milagro.

Adolfito, el Poeta está triste viste, pobre Poeta, que será. Es que también está peleado con el viejo, no lo quiere, y si, a los locos no nos quieren, ya sé eso, no viste como te tratan apenas entras. No los quieren a los locos, si estas acá estas loco, pero que le pasó Adolf?, y mirá, el viejo, no sé, no me contó mucho, sé que no lo quiere, y está como yo, no tiene a donde ir, está triste.
Pobre tipo, y ya ni escribe, parece que escribía antes, ahora esta así, lo viste, fuma, y nada, está tirado… son las pastas también. Habría que tirarlas a la mierda. El otro las está tirando por la ventana, yo ya no puedo, son muchas las que me dan, y ya no puedo dejarlas, si las dejo de golpe me hace mal, y es difícil no tragárselas todos los días, y tres veces por días nos dan. Hoy de comida patinesa Adolfito. ¿Vamos al parque?, no me digas que te encontraste, si mira, un le mans, y bueno Adolfito, dejate de joder con eso. Dale, vamos al parque, dale, antes que venga la comida. El Gordo se tomo como cuatro litros hoy, ¿te conté?. Dale, vamos, sabes que me duele acá, no a mi acá. Que lo tiró, ¿las pastillas?. Y si, va no sé, ya no sé, yo tampoco.


Quiero que me cuentes eso del patito feo, esas cosas de las que hablas vos. Si, mira, la cosa es así, el patito feo o era lindo, era un cisne o un milagro, entendés, porque no puede ser feo y después un cisne, salvo que no se hayan dado cuenta de que era un cisne, eso es lo que pasa, nadie se dio cuenta, pero entonces no era feo, era un cisne, el mas lindo de todos. Michel Jackson es negro entendés, siempre, no puede ser las dos cosas. Esta bien Tano, lo que decís eh, pero fijate si uno se pone feo con los años. Y bueno para mi es lindo, pero esta viejo, esta arrugado, etc, entedés, salvo que no era lindo y era solo joven, va yo me entiendo Adolf, yo trato Tano, pero me parece que tenes razón, no se puede ser dos cosas o se es lindo o se es feo o negro o blanco, puede ser Tano. Escuchame ¿lo patentaste?, no, no se si es tan así, igual mi teoría es mas larga, tengo muchas teorías Adolf. Pero eso es Filosofía Tano. Si, va, todo es filosofía. Algún día me vas a contar lo que te pasó Tano, es largo Adolf, quizás en otra vida, vos viste que es mejor no hablar, es así, escuchame una cosa Adolf, conoces el tango ese ¿que nadie se entere?. Si, lo conozco, pero no me acuerdo bien, me decís Tano, es así mirá. Que nadie se entere, pero canta conmigo Adolf, dale, fijate si podes, bue Tano, voy con vos, lo que me acuerde. Que nadie se entere si el amor te alcanza… que nadie sospeche que tu corazón… en constelaciones de desesperanza… vaga en la neblina de su desazón… no dejes que nadie… venga a consolarte… porque no hay consuelo para este pesar… que ningún extraño profane tu pena… un amor secreto crece en soledad… Vamos ahora Adolf el estribillo, que es tan nuestro, es verdad Tano, vamos... Estrellas fugaces de mi fantasía, en un mundo oscuro, sin amanecer, son nuestros amores recuerdos mentidos, borrosas memorias para un falso ayer.... Adolf esperá, que Tano, falso ayer, viste, alguien se tiene que enterar Adolf, de que Tano.


De todo.


Que alguien se entere Adolf, que alguien se entere…. Y las patinesas…. Lo del patito feo me gustó Tano, me gustó…