Adriana Dellorefiche
Santa Fé
ARGENTINA
EL VIAJE DE AFRODITA
Acepté llegar así…
Con el aval incierto de los dioses
Dejé de lado mis deseos terrenales
Abandonando aquellos soles tan arcaicos
Los bosques griegos quedaron muy atrás
Como también mis angustias más eternas
Ahora busco entre seres abrumados
Mis añoranzas apolíneas de mesura
Estoy aquí enamorada y silenciosa
Domesticando el asombro más primario
Mi cara al cielo avizorando indicaciones
Que el plan divino propone esperanzado
Es mi misión rescatar viejos amores
Como en el aura perdida del Olimpo
Purificar algún espíritu rendido
Y fomentar la voluntad de trascender
Hay multitudes de cuerpos sucesivos
Pero no están los que dejaron huellas
Y si perduran turbulentos e inestables
No asimilaron sus destellos semejantes
Ritual de agua y de fuego, entre las sombras
Con ciertos ciclos infernales de costumbres
Presencia oculta de sentires regulares
Cayendo vanos al principio de las cosas
Ahora el tiempo transcurre en otra historia
Como cómplice perfecto de un hechizo
Fatal enigma usurpador de desencantos
Que me desplaza lentamente hacia el final
EXILIO
Este exilio de vos, que inaugura pesar
Que me hace perder, posesiones que di
Atropello inconsciente, malestar desigual
Simetría perfecta, construida al revés
Hoy carezco de suelo y camino sin red
Con mis huellas lejanas reclamando volver
No registro la imagen de tu andar habitual
Equilibrio perdido, me dedico a caer
Aferrada furiosa, a mi alma volátil
Y a mi cuerpo intangible, impedido de ser
Ni mi piel delatora reconoce vibrar
Sin recuerdo posible, de tu roce casual
Mis oídos desiertos alucinan crear
Un paisaje auditivo, un susurro ideal
Espejismo sin rastro, de inaudible rumor
Y extraviadas palabras, como ecos de ayer.
Aparecen reflejos, de tus ojos en mí
Pero son invenciones, me detengo sin ver
Parpadeo ficticio, de un soñar irreal
Dolorosa ceguera de un nocturno sin fin
Aún transcurro incompleta, incapaz de admitir
Condiciones adversas, sin ponerme a juzgar
Referencias distantes que no puedo sentir
Y vestigios de ausencia como parte de mí.
HAN LLEGADO LOS MALIGNOS
Han llegado los malignos
en movimientos sin sombras,
y dejaron sin fantasmas
nuestra página más fiel.
Es un milagro inhumano,
fundirse en la despedida
y retener maldiciones
en arenas movedizas.
El cuerpo de los demonios
entre las huellas del hombre,
cierra en secreto la tierra
para robarle semillas.
Se deterioran los huesos
al asombro de la furia,
se inmutan los universos,
se multiplica el horror.