La palabra trenza rumores en mis manos
y me duele la nada que cobijan.
Sangran.
Así escribo soledad.
RITUAL
Duele
el ritual de cada mañana,
cuando las manos ensayan su vuelo
en los límites
del rostro.
Hociquea mi carne
el espejo,
-sigiloso perro de plata-
que me sueña
entre sus trampas.
Regresar a la grieta cotidiana
a buscar las fronteras de la luz.
Con ventanas
henchidas de promesa,
armar laberintos para confundir
a los fantasmas de la piel;
desencontrarnos
a la hora de las pupilas
entre el temblor,
que apuntalo sin descanso
con silencioso fuego.
Sólo la sangre sabe
cómo hostiga
el cansancio,
por asomarse en el beso.
Y a pesar de tanta sombra,
sé que esa luz que ahora no me invade,
desapelmazará los pasos
de éste corazón...
...que pretendo mío.
VIGILIA
Las horas se abisman
en la silente eternidad de la ventana.
“Azuza la memoria”.
Exilia.
Lapida al ave agitada
que se miente,
disfrazando de vuelo la mirada.
Voraz conspiración
es la de la sombra
a cada intento de la hoguera,
por escriturar en mi piel
su última herejía...
¿Cuánto tiempo hace
que juega ajedrez el destino?
Es vano el ejercicio del lenguaje
por renacer de los labios,
muere
en el naufragio
de las rebeldías que me habitan.