Jorge Omar Hermiaga.
Buenos Aires
ARGENTINA

 

CAÑAS Y FUMATAS

Arriba de los ojos cerrados
se suben sueños.
Popa de un barquito hecho de papel
(a puro diario viejo).
Tempestad, mojada de noticias
y vos que te vas rápido
cuando yo despierto.
Como el humo azul de mis pensamientos
te fumás la niebla de mis largas noches.
Te veo venir con un ala gastada.
Venís o te alejás?
Ya no se hasta donde el sudor de mi pieza
chorrea,
desde una canaleta lágrimas de sangre.
Efímero compás,
agujas que levitan indefensos minutos,
ventanas estrelladas,
almohadas de cara a ese sol
de medianoche,
me mira – parece - desde atrás de un pino.
ilusión de un viaje que nunca termina
entre cañas y fumatas
se me va la vida.


CON UN TIRO EN LA LENGUA.

Silenciosos ecos
detrás de la montaña,
todo o nada,
es palidez mortal
color de nieve.
Tu cara inmaculada,
la quietud de tu abdomen,
tus rodillas apuntándole a la luna,
la espuma escurriéndose
por la piel de la ladera.
Beso tu cuerpo cadavérico,
-esqueleto sin huesos-
guardando
tus memorias en un frasco,
tus historias,
en un cajón de la heladera.
Un grito por no tenerte
trasciende
más allá de mis recuerdos,
hay un sitio en la vida
que siempre duele
y desangra mi alma,
como un tiro en la lengua
detrás de la palabra.

 

DIARIO INTIMO.
Cuando la muerte
parece un teorema
me acuesto boca arriba,
pienso en el teorema
de la vida (o viceversa).
No siempre
son las sombras agoreras,
también crecen la ilusión y
las frutillas silvestres.
Sobran lugares
en todos los rincones
pero igual nos amontonamos
aunque las hojas se suiciden
en oscuras noches ventiladas.
Redondeo con saliva
un caramelo
pego una estampilla,
paso la lengua
por los bordes de goma,
cierro el sobre
que guarda en su interior
casi todos mis años,
esperando ese amanecer
donde las penas se irán
sin avisar,
cerrando el diario.