Lidia Leticia Risso
Buenos Aires
ARGENTINA
BOLSILLO FLACO
Cuando
el bolsillo
es flaco
y los nutrientes
faltan,
los niños
mueren…,
porque el dinero,
no alcanza
Y los pobres
padecen
y perecen,
por faltas
Faltas
de todo
y de raciocinio,
de aquél
que todo tiene
y solo llena
sus arcas
Ellos…, viven
como monarcas,
en sus castillos
blindados
Y los otros…,
los pobres
de siempre,
pernoctan,
en agujeros
lloran,
cuando pueden,
y ríen,
cuando
reciben
alguna migaja
No conocen
la ternura
y con premura..,
hurtan
con premura..,
matan
con premura
drogan
sus cuerpecitos
sin alma,
porque..,
nada les importa
Sólo..,
que les hace
mucho ruido,
el crujido
de sus dientes
y el sonido
de sus panzas’’’
EL SILENCIO
El silencio,
quedó atrapado,
en el ruido
y a manera,
de mendigo,
por su libertad,
rogaba
Decía,
que era inaudito,
y profería,
gritos de dolor,
que con temor,
la gente,
escuchaba
Quería..,
caminar,
su propio destino,
manejar,
su libre albedrío,
y desplazarse
lento…,
para ser eterno,
en su franca
escalada
Volteó,
su lánguida
mirada,
y suspiró
su miedo,
a la nada
Evadió,
su propio olor,
y aspiró terror,
en aquella,
situación
tan rara
Con
su nariz,
colorada de ira,
se propuso
olvidar su tristeza
Porque..,
la simpleza
de su poderío,
era erudita,
y tan infinita..,
como jamás,
superada
LA MALETA
Tomó,
la maleta
con prisa,
y dejó
su sortija,
apoyada
en aquélla,
cómoda,
vieja y gastada
Observó
el dormitorio,
su rincón
y lagrimeó..,
en silencio
Ese…,
que fue
su espacio,
hacía tiempo
estaba tan frío
y tan vacío,
que no vaciló
Gritó,
muy fuerte..,
para adentro,
apretó los puños,
queriendo
atrapar el dolor
y huyó…,
sin decir
palabra
Sostuvo
un murmullo,
disfónico
de amor
Bajó
la escalera
portando
el bagaje, fueron….,
años de ceguera,
de muchas
primaveras,
de miradas
congeladas,
y de alboradas
eternas