Clementina Rossini
La Pampa
ARGENTINA

 

LLAMADO


Sus vidas, mi vida.
Sus triunfos y fracasos
también míos.
Ansiedades
en cada aurora.

Alborozos y vigilias
crecieron
con sus tiempos
y también los hice míos.
El destino les dio alas
que batieron a su arbitrio.
Hoy valen ausencias,
fortalezas
que ya no son.

Llegó la hora
de las horas solitarias,
ensayando
monólogos en el sillón.
Etapa de frescuras
añoradas,
de madreselva amarillenta
perdiendo su vigor.

Este trayecto
necesita de sus voces,
de manos
que custodien el declive,
del abrazo
que sostenga
hasta que vuelva
a ser raíz.

No hay lluvia
ni estruendo
que apague mi voz.
¡Los necesito!

 

 

MI ESPERANZA


Tiene las ventanas
abiertas
de par en par
y está pendiente del camino
que avanza hacia la luz.
Que se extiende
hasta donde florecen
los tilos de primavera.
Conserva los sueños
frescos,
para que no se asfixien
en la maraña
del olvido.
En los días grises
recurre a los destellos
que guardó con ingenio
para ahuyentar
al espíritu sombrío.
Espera
con las ventanas abiertas
de par en par
y se mantiene
sutilmente
despierta.

 

 

TRISTEZA EN SOLEDAD


He visto tu rostro esta mañana,
triste y fatigado.
Triste de súbita partida.
Triste, con esa desazón de estar vacío.
Triste al enfrentar todo, aún desesperado.

Triste, pero en pié.
Triste y fuerte ante los otros.

He visto tu rostro esta mañana,
triste me quedé y solitaria.
Triste, atónita ante el mármol
Triste el epitafio “…. así en al tierra como en el cielo”.
Tristes los ojos. Me decían que tu alma está de duelo.

Triste, y si te sientes solo
triste también, me quedaré contigo.