http://www.datamex.com.py/guarani/marandeko/grafia_guarania_acerca_del_grafismo.html
No conocemos la
escritura de los guaraníes, ni siquiera sabemos si escribían. Aunque en la
página 262 del "Arte" de Montoya (Nueva Edición Viena-París,
1876) encontramos: «Escribir: Aiquatia». Y en el "Vocabulario y Tesoro"
del mismo autor, o sea en la segunda parte del libro (página 239v./232v.):
«Quatia, r: Escritura, pintura, dibuxo, papel, carta, libro» (n.1). Así, pues,
los primeros textos que tenemos son los que escribieron los españoles de la
época de la colonización, principalmente sacerdotes, que lo hicieron basándose
en la gráfica de su idioma (los del área de la colonización portuguesa lo
hicieron basados en el portugués).
Cada uno escribía de manera distinta. Trataban de representar los sonidos
guaraníes según como escuchaban y según las posibilidades del idioma que
conocían. Entre Antonio Ruiz de Montoya y Nicolás Yapuguay (Sermones y
Ejemplos en Lengua Guaraní, edición facsimilar de la Edición Príncipe del
año 1727, Editorial Guarania, Buenos Aires, 1953) y otros, hay diferencias.
Como era de esperar, no había ni podía haber sistema alguno en la gráfica de
entonces. Por eso, es muy difícil de leer y entender estos textos. De ahí
lamentables confusiones y palabras que corren con una fonética distinta y a
veces con significado distinto a la que en realidad debería tener.
Recién en el siglo
XIX aparecieron personas que se interesaron por la adopción de una gráfica que
esté en consonancia con los verdaderos sonidos del idioma. En 1867, por
disposición oficial se reunió en Paso Pucú una comisión formada por Luis
Caminos, Carlos Riveros, Andrés Maciel y Crisóstomo Centurión para estudiar y
resolver la adpción de una gráfica lógica y coherente. Esta comisión adoptó la
gráfica con que se escribieron los periódicos de la época, principalmente Cabichuí
(Kavichu'i) y Lambaré. Sin embargo, a juzgar por lo que podemos ver,
tampoco era un sistema estrictamente elaborado, fiel a los sonidos
característicos del guaraní. Refiriéndose a esa gráfica, el Dr. Moisés Santiago
Bertoni, científico suizo radicado largamente en el Paraguay, en su libro Plantas
Usuales y Útiles (Capítulo "De las grafías del Guaraní y de las
Ortografías") dice: «Fue seguramente la menos defectuosa y la más
práctica, pudiendo seguirse en las modestísimas imprentas de ese tiempo. Pero
la espantosa guerra llevó todo, y los pocos sobrevivientes olvidaron aquella
ortografía completamente».
A lo largo de la primera mitad del siglo XX, cada quien escribía a su propio
gusto. Las grafías usadas por El Enano (semanario satírico bilingüe
fundado en 1903), y las usadas por Narciso R. Colmán (Rosicrán), por Félix
Fernández, Darío Gómez Serrato, Manuel Ortiz Guerrero, Emiliano R. Fernández,
son diferentes y ninguno de ellos se preocupó seriamente por resolver el
problema (es posible también que no tuvieran la preparación necesaria para
hacerlo, lo cual no quita que hayan sido grandes poetas y escritores).
Moisés S. Bertoni
por su parte, creó una gráfica para la lengua guaraní y la usó en su obra. El
punto más polémico fue siempre la representación característica "y"
(agua en guaraní). Desde Montoya, que la representaba con la "i"
latina con una media luna invertida encima, fueron usadas sucesivamente la i
griega (y) (Restivo, Yapuguay y otros), la "ih" (Bertoni), la "ic"
(Rosicrán, por poco tiempo), la i latina con circunflejo (î), cuya creación
algunos atribuyen a Ortiz Guerrero y otros a Emiliano R. Fernández. Este signo
es reivindicado por algunos antiguos miembros de la desaparecida Asociación
de Escritores Guaraníes (ADEG), aunque no son consecuentes, pues, en sus
raras publicaciones usan indistintamente ese signo y la i griega en su doble
función de sexta vocal y la consonante (ye).
Los primeros esfuerzos serios por dotar al guaraní de una gráfica apropiada,
corresponde a la entidad denominada Cultura Guaraní, que en 1950
participa en un congreso con ese fin en Montevideo, donde se plantea por
primera vez, fundamentándolo científicamente, el uso de la "j" como
"ye" y la i griega (y) exclusivamente como la sexta vocal
característica.
En nuestro país, como lo indica Dionisio G. Torres en su libro Sobre la
Grafía del Guaraní (Asunción, 1989), «A propuesta de la Cátedra de Lengua
Guaraní de la Facultad de Filosofía UNA, se adopta un sistema ortográfico
fonético con dos enmiendas (con respecto a lo resuelto en el Congreso de
Montevideo): El uso de la consonante palatal "J" en vez de la
"Y" (ye) y la inclusión de la "G" como consonante blanda;
la vocal gutural "Y" indica el sonido propio característico del Guaraní».
Actualmente en el
Paraguay, se emplean prácticamente dos gráficas, aunque una de ellas día a día
pierde vigencia, que es la llamada "tradicional y popular" por sus
cultores, convenida en una reunión de escritores guaraníes en 1960 y adoptada
oficialmente para sus publicaciones por el Ministerio de Defensa Nacional (que
propició aquella reunión). La resolución respectiva fue impuesta por decisión
de "la mayoría", sin que medien argumentaciones realmente serias.
La otra gráfica, denominada "moderna" o "científica" o
"académica" por sus partidarios, hoy por hoy es empleada en la
mayoría de las instituciones dedicadas a la enseñanza del idioma; fue adoptada
oficialmente por la División de Lengua Guaraní del Ministerio de
Educación y Cultura, y por las universidades Nacional y Católica. Además,
existe una importante producción literaria (poesía, teatro, cuentos,
traducciones) y una también bastante profusa de estudios guaraníes (gramática,
cursos, etc.) que la han adaptado. Materiales de lectura producidas por
asociaciones campesinas (incluso indígenas), por la Iglesia Católica y otras
confesiones religiosas, revistas, boletines, periódicos como Ñomongetarã
y las, aunque raras, publicaciones en guaraní de los diarios del país, emplean
esta gráfica.
La discusión acerca de la gráfica guaraní ha sido (aún lo es, en cierto modo)
intensa y apasionada. La principal argumentación que esgrime la primera es la
"tradicionalidad" contra "el carácter extranjerizante" de
la gráfica moderna. El profesor Reinaldo Decoud Larrosa decía a este respecto
que no se podía hablar de «grafías que se han hecho tradicionales», porque
«ninguno de los poetas, ni los citados ni los no citados, han usado en sus
producciones desde que se iniciaron como escritores la misma grafía. Han
variado. Además, se considera como tradicional solamente cuando una grafía se
ha usado ininterrumpidamente por mucho tiempo por todos los escritores. Eso no
ha ocurrido ni ocurre en el guaraní, pues, cada escritor escribe a su manera y
muchos escritores de diversas maneras».
La grafía "tradicional" emplea, ya lo dijimos, la "I"
latina con circunflejo para representar la sexta vocal en guaraní, y cuando
ésta es nasal, saca el circunflejo y lo sustituye por la diéresis, o sea, los
dos puntos sobre la letra; la "JH" para la aspirada; así como la
"C" ante A, O, U y la "K" ante E, I, y la "Y"
(sexta vocal), que los partidarios de esta grafía escriben con la "I"
latina con circunflejo (Î). La "Y" es usada como ye consonante. Es de
advertir ninguno de los escritores que adopta esta manera de escribir es
consecuente. A menudo un mismo escritor escribe de diversas maneras en un mismo
texto.
En general, la práctica demuestra que la gráfica "tradicional"
presenta verdaderos inconvenientes gráficos y acentúa la posibilidad de cometer
errores. La adopción de muchos diagramas dificulta la lectura fluida. A los
ojos se hacen más difícil captar con la celeridad necesaria la imagen de la
palabra.
En cuanto a la gráfica "moderna", su principal acierto consiste en su
sencillez y la exactitud con que se representan los sonidos del guaraní. Desde
luego, ha sido compuesta teniendo en cuenta las modernas conclusiones de la
ciencia del lenguaje. y «la ortografía, como hecho lingüístico –dice el Dr.
Reinaldo Decoud Larrosa– debe ser estructurada necesariamente sobre los
fundamentos establecidos por la ciencia del lenguaje».