
Álamo:
Enhiesto verdor de los sembradíos,
abrazo en
trincheras de todo cultivo,
eres el guardián de los campos míos.
En invierno pierdes tus oscuras hojas
para permitirle al viento acariciar la tierra,
para dejar al sol entibiar la savia dormida;
aunque a veces la nieve te alcance en la sierra
y no puedas luchar, tú, entregas la vida.
Álamo:
Tus brotes revientan en cada septiembre
y te vas poblando de verde melena
que silva en las tardes de todo diciembre,
que corona en enero una bella reina
que es tonada en cada mañana
y es cueca en todas las siestas;
eres el personaje que nunca nos falta
eres el centro y motor de las fiesta.
Álamo:
Señor de toda la tierra mendocina,
hoy, orgullosos brindamos con la copa llena,
y te pedimos, soldado de la tierra,
cobija a mi pueblo con todo tu verde.
protege nuestro trabajo, nuestra cosecha,
Alvear te canta con emoción sentida
porque reconoce tu total entrega.
No nos abandones, sigue por la misma senda.-
Isabel
Domínguez de Araya