Música
cálida de un ritual canto
oirás
en plenitud por el camino,
y
con tu alma de joven peregrino
pasarás
las auroras sin un llanto.
Solitaria,
triunfal es tu figura
como
un cóndor vigía e imponente,
en
las verdes llanuras tan paciente
así
sigues viviendo con ternura.
Con
la piel por los soles bronceada
y
los cabellos rubios entre el viento,
tienes
los pies yertos, tan fatigados.
Siempre
íntegro cual hecho fehaciente
con
una estirpe de valores puros,
es
tu sentir sincero y reverente.
Ciudad de Mendoza