El amor a los niños

 

 

 

El que no ama a los niños no puede alcanzar la salvación.

            En la medida que amamos a los niños, amamos al Señor. Ellos son el rostro visible, la imagen y semejanza más perfecta de Dios.

De ellos es el reino de los Cielos, y sólo siendo como niños gozaremos de la bienaventuranza eterna.

El alejamiento del amor del Señor, hace que vivamos una etapa de la humanidad cuyo signo es el odio a los niños. Ese odio que se manifiesta en el exterminio sistemático por el aborto. Odio mediante la explotación de menores, en todas las formas aberrantes inimaginables. Odio satánico a todo lo que ha sido creado a imagen y semejanza del Señor.

Vivir la ley del Señor, es tener la mirada pura de los niños; el corazón humilde, limpio y generoso del niño; la confianza ilimitada del niño; el amor sin límites del niño,

             Debemos imitar a los niños, en su interioridad, porque de esa forma podremos alcanzar de alguna forma a conocer como eran nuestros primeros padres, Adán y Eva, antes de cometer el pecado original.

En la limpieza de corazón, está la clave para ver al Señor. El espiritualmente puro tiene la intimidad con las tres Divinas Personas.

 

 

 

                                                                                                                         Rey J. Mor