Elsa Ramona Lombardo
Buenos Aires
ARGENTINA

SUEÑOS DE NAVIDAD

Sueñas los niños de las casillas junto a las vías con los regalos de navidad. Y sonríen. Sueña el conductor del trineo al recorrer la Avenida Láctea, sorteando laberínticos caminos entre estrellas apurando el trote de los renos para que el reparto termine antes del primer rayo del sol. Y sonríe. Sueña el maquinista con entregar pronto su carga en el puerto y pita bocinazos urgiendo apuros de llegada. Y sonríe.
Los sueños circundan cunas y camas y rondan las de los padres que velan la desilusión del amanecer. Y no sonríen.
Y mientras sueñan los conductores, el trineo descarrila nubes y el tren descarrila vagones. Y Nickolaus desparrama ilusiones mientras el maquinista pierde el sueño para entrar en desmayo junto a las casillas del ferrocarril. Entonces, los que no sueñan sonríen. Y piernas y manos presurosas proceden a repartir los juguetes conque sueñan los inocentes que, luego dirán Un viejo que vive en el Polo entregará, sin saber que un conductor que se repone en una cama de hospital jamás entregará su carga en aquel destino portuario.

RAY SUEÑA

Sueña o imagina lugares infinitos de universo donde brilla un punto oxidado. Ya despierto, escribe sobre ese lunar rojo que lo desvela.
Vuelve a la ensoñación. ¿Imagina o sueña que el mundo punzó esparce una chispa? Despejado, vuelve al tecleo intermitente. Esta vez, las chispas emanan del teclado como hace ya varios años y se dirigen al mismo punto que él sueña o imagina y se alejan y se cruzan con la que parece venir en dirección a su ventana.
Se adormila. Lo despierta un chirrido en el patio de su casa. Observa el avanzar de quienes entran, lo toman suavemente del brazo y lo invitan a introducirse en lo que parece ser una nave, distinta a las de sus sueños y a las vividas en las palabras tecleadas.
Nadie habla y la somnolencia lo invade hasta el descenso suave. Ve abrirse la puerta. Lo sorprende la comitiva que lo saluda desde el suelo rojizo. El cartel se despliega mudo de voz, atronador de palabras.
BIENVENIDO. EL PLANETA DE TUS DESVELOS TE SALUDA.


HOMENAJE A MIGUEL ANGEL ESTRELLA

UNA NOCHE

Las manos tocaban el piano y la melodía sobrevolaba los cielos del planeta. Otras manos destrozaron la puerta y las que tocaban recibieron mansamente los cerrojos de acero en sus muñecas.
Esas Otras les pusieron llave para que no revolotearan sobre el llano blanco y negro esparciendo el subversivo placer, e intentaron, además, inmovilizarlas. Pero los dedos ágiles supieron crear un teclado imaginario sobre el cual tamborilear en horas de espanto y soledad, amontonando notas suspendidas en el tiempo.
Muchas manos clamaron por esas fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas silenciadas, hasta que las Otras cedieron y abriendo los cerrojos, liberaron a las manos que, como caja mágica siguen recorriendo el mundo esparciendo Esperanza por los cielos del planeta.