ALEJANDRO SANCHEZ DE BUSTAMANTE
Bogotá
COLOMBIA
AMANECERES
La familia se levanta con el gallo y el solcito
La mama prepara changua, panelitas y quesillo
A la puerta del bohío el tata se despereza
Los chinos gritan felices porque hoy hay pan en la mesa
Con la mirada bajita van tomando el alimento
Sueñan con la platica que les deje el cargamento
La vereda está tranquila, los vecinos van alegres
Los elenos no han pasado pero tampoco los verdes
De pronto, tiembla el bohío, es la muerte que lo mece
Están morteriando duro y el estruendor enloquece
Diosito cuide los niños grita la mama llorando
Pero se olvida del tata y el tata salta en pedazos
¡Esta vereda es de zurdos! gritan los paras llegando
Me los pasan a toditos pa’ que aprendan disgraciados
Desgracia la de mi tierra, desgracia la de mi gente
Dios antes nos visitaba pero hace tiempo está ausente
La vereda está en silencio, un silencio que estremece
Eran cuarenta ranchitos, la escuelita y los paeces
El ejército, los paras, las farc ó los elenos
No importa quien viene armado, el que sufre siempre es pueblo
Mi tierra está ensangrentada, mi tierra es campo de muerte
Dios olvidó los niños, los ha dejado a su suerte
Si Dios olvido esta tierra, no hagamos igual que otros
El horror no es cosa ajena, el dolor es de nosotros
EL ANGELITO
Noche quieta de mi barrio, noche triste de mi patria,
rondan fantasmas llorando por las calles empedradas.
Las luces apenas suspiran por temor a la venganza,
los demonios andan sueltos con la lista entre las garras.
Nadie sabe donde el rayo golpeará en la madrugada,
unos le rezan al cristo, otros… esperan y callan.
Doblando la vieja esquina chillan las gomas quemadas
¡Araca grandes valores! ruge el motor en la cuadra,
la tropa del Angelito llega por sangre y por farra.
Vos quedate de arbolito, nosotros a paso de marcha,
le dicen el Angelito porque entra por las ventanas
y un vendaval se desata en la casa de los Branca.
Mi Buenos Aires querido, cuantas historias te manchan,
tras el viejo Rosedal, el lago es de rojo grana.
Las palomas ya no vuelan, las palomas no son blancas,
las hojas que se cayeron ya no vuelven a sus ramas.
Mi bandera está marchita, tantas veces violentada
y en el centro los neones encandilan la gilada.
LA MUSIQUERA
Toca mi negra toca
los dolores de tu raza
cuentan con fuerza tus manos
siglos de abuso y de rabia.
Desde la noche del tiempo
arrastras cadenas y llagas
atraviesas la ciudad
con tus cansinas pisadas.
Toca mi negra toca
con tu boquita apretada
golpea fuerte las congas
baila negrito en la panza.
Intenta con tu voz ronca
un canto de libertad
por unas pocas monedas
enséñanos a danzar.
Toca mi negra toca
con hambre y desesperanza
muéstrame con tu canto
tu historia de desplazada.
Marimbas bongós tumbadoras
son tus armas en la vida
te quitaron la tierrita
pero tu alma danza altiva.
Toca mi negra toca
nunca dejes de tocar
las notas las lleva el viento
tus lágrimas van al mar.