Silvana Laura D’Antoni
Buenos Aires
ARGENTINA
La rosa
Sus espinas no pudieron
luchar contra esas tijeras,
el filo cortó su tallo
para hacerla prisionera.
Ve la flor por la ventana
mientras se apaga su vida
con asombro misterioso
pierde aroma y se marchita.
Lágrimas de amargo néctar
en penumbras la cautivan,
ve la flor como el rocío
no la toca y la olvida.
Canta un árbol con tristeza
y se retuercen sus ramas.
¡Quiere escapar de la tierra
y asomarse a la ventana!
Detrás del cristal opaco
curioso el cielo mira,
y en el jardín los pimpollos
se estremecen y suspiran.
La tarde cae silenciosa,
se arremolina la brisa
pero la flor esta quieta,
silenciosa en su agonía.