María Cristina Fervier
Santa Fé
ARGENTINA
TÚ ME HAS LLAMADO
Entré al templo perfumado de nardos
envuelto en lodo, ya casi viejo,
cargando el dolor de tantos dardos
que mi vida laceraron,
y con el peso de mis pecados
me postré ante el Cristo Crucificado.
Sin atreverme a levantar la mirada,
escuché una voz suave que me llamaba:
“Ven, te acojo entre mis brazos.
¡Te he esperado tanto y al fin has llegado!
A todo tu dolor daré consuelo,
con tus lágrimas lo has purificado.
Tus pecados ya fueron perdonados,
en la Cruz, Yo los he cargado.”
Sentí que me invadía una profunda paz
Y que el amor divino me tocaba en el altar.
Tú me has dicho:”ven”, lo dejo todo,
me convierto en tu siervo con retardo,
difundiré tu nombre entre mis hermanos.
El fulgor de tu luz me ha penetrado
y para amarte me he consagrado.
EN EL MUELLE
En el pleniluvio de la noche
hasta las estrellas y la luna son opacas
por la tormenta que yace agazapada.
Sentada en el muelle de la nada,
ya no diviso los veleros de los sueños
navegando en el mar del infinito.
Hubo otro tiempo en el tiempo,
sentada en el muelle esperaba
y contemplaba el mar de la esperanza
mientras las gaviotas me saludaban.
Ante la posibilidad de amarte
ensayaba tantos besos para ofrendarte,
tantos abrazos para estrecharte,
imaginaba tantos encuentros
en los mares de nuestros cuerpos,
ensayaba bebiendo de tu aliento.
Más los besos fueron cenizas en los labios,
los abrazos se desvanecieron en amagos,
ni siquiera hubieron preludios
en el juego, dulce fuego de amarnos.
No hubo debut, sólo ensayos
para un amor que siguió de largo,
igual, que hoy, los barcos.
NO QUIERO
No quiero calzarme gafas
para ver la vida de prestada,
quiero con mis ojos contemplarla
aunque, a veces, hiera mi mirada.
No quiero que otros cristales
opaquen la luz de mi retina,
que la realidad me sea sorprendida
con todas sus gamas y su rutina.
No quiero ser engañada,
que sean mis ojos los que contemplen
la belleza y también la desgracia.
Que no me oculte tras unas gafas,
que sea nítida como el agua,
que los demás puedan ver mi mirada
y a través de ella descubran mi alma.