Beatriz Martinelli.   Buenos Aires. ARGENTINA

REFLEXIONES en el CAMINO

un siglo
quizás un poco más
hace tanto tiempo
que no me visito
largamente y en silencio

hace tanto
que mis pasos olvidaron las calles
mis ojos
los vuelos
mis palabras
los versos


hace tanto
que podría decir
que vuelvo
de un lugar extraño
oscuro lóbrego
casi hostil

habré olvidado
mis pies

*

cristales
aristas
agujas
el dolor se quiebra
en silencio
escondido

*

la piel de la tierra
rojo indio
grita su dolor
antiguo como el eco

*

dulce
suave
amable
el rocío cubre las hojas
los árboles
se desvisten

*

cuando me desnudo
despacio
cansinamente
en tu mirada

la estancia es
violeta
magenta
azul

*

el perfume emborracha
melodía y me dolía
el sonido de tu voz

*

alas
tus manos
desplumando la noche


*

acostada en el borde
espero la niebla
me envuelva

ansío olvidar
el camino de tus manos
el roce
de la piel
la voz en el acecho
refriego esta memoria
para gastarla
mas ensancha la tortura
cuyo aguijón penetra

no puedo con mi niña
que suele llorar la tristeza
de tu ausencia

ni con esta mujer
que se afierra
al conjuro de abrigarte


*

está escrito
todo está escrito
embarraré el costado de mi pie

aplacarán las horas vacías
desnudas
desquiciadas

está escrito
todo está escrito
sólo debo encontrar
en el barco pirata
el pergamino escondido

*

desajustado el momento
de pensar y pensarme
debería dar una tregua
un aplazamiento
una moratoria

recomenzar sin deudas
sin reproches
sin censuras

tarde
para hacer inventario


*


agazapado como felino
al acecho
mi corazón desborda
no hay redes
ni bozales
ni correajes
que lo limiten

desbarrancado de su cauce
llora en rítmico latido
en parecida concordancia
se endulza en el recuerdo
*

me buscabas tersa
suave
quieta

me encontraste
apoyada en una triste pared
refugio de mi lluvia

me quisiste así
suave
quieta
dócil

perdí el deseo
la fuerza
el enojo

olvidé tanto
que es lo mismo
me codicies
de a pedazos
o entera

*

salgo a caminar
por estrechas callejuelas
la humedad de la noche
se despide lentamente
empujada por los tímidos rayos

salgo a caminar
por las estrechas callejuelas
de mi solitario mundo

solitario y solidario
callado y parlanchín
ermitaño y acompañado
hermano y amigo

salgo a caminar
por estrechas callejuelas
oscuras y taciturnas

deseante y esperanzada
salgo a caminar
me pierdo
como siempre
me pierdo.